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Pricolici

El revenante lobuno del folclore rumano

Curado porCreado el

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EuropaEuropa
RumaníaValaquia(Rumanía)
RumaníaTransilvania(Rumanía)
🐺
Rango
Revenante lobunoNiv. 65
👿
Jerarquía
Gobernantes DemoníacosNiv. 90

El strigoi que anda como lobo

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En el folclore rumano, pricolici (también priculici, pricorici y, en Bucovina y Moldavia, tricolici) es el nombre que recibe el strigoi cuando anda bajo forma animal, y sobre todo bajo la del lobo o la del galgo. Tudor Pamfile lo dejó escrito sin rodeos en Mitologie românească (1916): por muchas partes se cree que los strigoi andan también con otras apariencias, como cabritos, gatos, perros, lechones, ratas, galgos y lobos, «que parecen llamarse pricolici o pricorici, es decir, strigoi encarnados en animales». La palabra nombra, por tanto, una condición más que una especie: el mismo muerto que no descansa, o el mismo vivo cuyo espíritu sale de noche, en el momento en que toma cuerpo de fiera. Por eso el pricolici comparte con el strigoi casi todo (la tumba de la que sale, el ganado que ordeña o desangra, la familia a la que vuelve) y se distingue de él por una sola cosa que lo cambia todo: la manada. Lazăr Șăineanu, citado por el propio Pamfile, resume la pareja de nombres con que el rumano traduce al hombre lobo europeo: vârcolaci y pricolici, «hombres-lobo» (Werwolf, loup-garou), y añade que, como los muertos que salen de la fosa a chupar sangre se muestran a veces en figura de animal, en los Balcanes el vârcolac acabó identificado con el vampiro. Ese cruce de lobo y muerto es el lugar exacto del pricolici en el mapa de las criaturas rumanas: no una tercera figura, sino el punto en que las otras dos son la misma. Sobre el origen de la palabra no hay acuerdo: los diccionarios la dan como de etimología incierta, y la comparación con el latín lycus (lobo) que circula hoy no pasa de conjetura.

Cómo se hace un pricolici: nueve hermanos, un tabú y tres volteretas

Pamfile reúne en dos páginas (146-147) las creencias sobre quién acaba siendo pricolici, y no dicen todas lo mismo. Según unas, lo es el noveno de nueve hermanos «lunáticos», es decir, nacidos todos en el mismo mes del año (Gorovei, Credințe, p. 281). Según otras, quien bebe orina humana: como el remedio popular contra la erisipela mandaba enjuagarse la boca con ella, se advertía que se hiciera con cuidado para no tragarla (Gorovei, p. 334). Según otras, uno de los cónyuges de un matrimonio entre parientes (manuscrito 3419 de la Academia Rumana). Del tricolici se decía que nacía de un hijo natural, o de la hija de una muchacha que había errado, nacida ella misma de otra igual: tres generaciones de una falta. El cuerpo lo delata: el pricolici tiene las patas delanteras más cortas que las traseras (Gorovei, p. 281), y Simion Florea Marian recogió en Înmormântarea la români (1892, p. 419) que a los muertos de los que se cree que son strigoi o pricolici se les reconoce, según algunos, en que tienen cola; a esos se les entierra boca abajo, se les mete ajo y piedras en la boca, se les clava una estaca en el corazón o se les corta la cabeza, para que no puedan levantarse de la tumba. La transformación tiene su rito. Marian lo describe en Tradiții poporale române din Bucovina (1895, p. 343): «todo hombre que es tricolici, cuando le llega la hora, sea de día o de noche, se va hasta un lugar donde cree estar a salvo de los ojos del mundo, allí da tres volteretas, cambia su hechura de hombre y se convierte en lobo o en perro, y en ese estado causa después multitud de daños, maldades y perjuicios a los demás hombres, que no son tricolici como él». Y hay un camino más, el del muerto: el strigoi al que nadie atravesó con la estaca se come a sus parientes durante nueve años y, cumplidos los nueve, se hace pricolici galgo y se junta con los lobos.

El galgo entre los lobos: los relatos de Pamfile

Lo que hace del pricolici una figura y no una definición son los relatos, y Pamfile transcribe varios. El primero (Popescu-Ciocănel, Brașoave, p. 264) es el del recién casado: un mozo que era pricolici de nacimiento se casa con una muchacha de otro pueblo y, a la semana de la boda, unce los bueyes al carro para llevarla a casa de sus suegros. Por el camino le advierte que puede salirles al paso alguna fiera, y que ella no se asuste, sino que agarre el hacha y dé hasta hacer sangre. Al llegar a un bosquecillo detiene los bueyes, entra sin que ella sospeche, se desnuda, da tres volteretas y se convierte en un potro rojo con cabeza de hombre; sale y salta sobre su mujer para comérsela. Ella, que lo ha visto de lejos, le abre una oreja de un hachazo. En cuanto sangra huye al bosque, vuelve a dar las tres volteretas, se viste y regresa al carro diciendo que no sabe nada y que ha hecho bien en dar con el hacha, porque de no haberlo sangrado se la habría comido. En casa de sus padres ella cuenta lo ocurrido a escondidas y enseña la oreja que sangra; los padres comprenden que su yerno es pricolici y se quedan con la hija. El segundo (Șezătoarea, III, p. 156) es el del hombre que se hizo strigoi y anduvo trece años con los lobos, hasta que en una majada los perros de unos pastores lo prendieron y lo hicieron sangrar: se volvió hombre gritando «salid a salvarme, que me comen los perros», y lo encontraron desnudo. El tercero (Șezătoarea, III, p. 157) es el del muerto: uno que era strigoi murió sin que nadie lo atravesara, se comió a sus parientes durante nueve años y, a los nueve, se hizo pricolici galgo y se juntó con los lobos. Con doce lobos en su banda aulló ante una cruz de piedra, y Dios les concedió ir a comerse un semental de una manada al otro lado del Olt; antes del amanecer se lo habían comido. A la vuelta los perros de unos pastores lo mordieron, y en cuanto le sacaron sangre se hizo hombre y les contó todo lo de los lobos. En otra historia del mismo libro (p. 173), un strigoi al que una muchacha le había cortado la mano vuelve años después a casa del cura convertido en lobo, «porque se había hecho pricolici»; ensangrentado por los perros se hace hombre y pide a la hija por esposa, y ella lo reconoce por la mano cortada. Todos cuentan lo mismo de tres maneras: la sangre derramada deshace el encantamiento.

El pricolici vivo: Schott, Hertz y Gerard

Antes de Pamfile, las fuentes escritas conocían sobre todo al pricolici vivo, y conviene fecharlo para no mezclar las dos figuras. Wilhelm Hertz, en Der Werwolf (1862, pp. 129-130), resumiendo los Walachische Märchen de los hermanos Schott (1845), lo describe así: «un ser emparentado con el hombre lobo y con el vampiro es el Priccolitsch valaco: un hombre vivo que de noche vaga como perro y que en sus correrías mata caballos, niños, ovejas, cerdos, gallinas y demás con solo rozarlos, y atrae hacia sí sus jugos vitales, por lo que siempre parece sano y floreciente. Tiene una verdadera cola de perro como prolongación de la columna vertebral». A la hembra la llama Priccolitschone, y añade que el pricolici «se dice mucho más frecuente que el murony (el vampiro valaco); el hecho de que vague vivo bajo forma cambiada lo acerca al hombre lobo, y el de que absorba los jugos vitales ajenos para parecer él mismo fresco y lozano lo junta con el vampiro». Veinte años más tarde Emily Gerard, en Transylvanian Superstitions (1885), escribe que «primo hermano del vampiro, el hombre lobo de los alemanes, desmentido hace tiempo, se encuentra aquí todavía, persistiendo bajo el nombre de Prikolitsch», y que «a veces es un perro, y no un lobo, la forma que un hombre ha tomado, ya voluntariamente, ya como penitencia por sus pecados». Gerard recoge tres casos: el del hombre que, volviendo de la iglesia un domingo con su mujer, siente de pronto que le ha llegado la hora de transformarse (el mismo relato que Pamfile imprimirá con el hacha y la oreja); el del que aseguraba haber ido más de cinco años en forma de lobo al frente de una tropa de ellos, hasta que un cazador le cortó la cabeza y le devolvió su figura; y el de un botánico al que unos aldeanos tomaron por Prikolitsch porque lo habían visto cambiar de aspecto de un modo inexplicable. Así que en 1845, 1862 y 1885 el pricolici es ante todo un vivo que anda como perro y chupa vida, y es en 1916, con Pamfile, cuando el muerto de la tumba entra de lleno en la palabra. Las dos capas coexisten en el folclore; lo que no debe hacerse es leer la una con los ojos de la otra.

Lo que el pricolici no es: la luna, la plata y el vârcolac

Ni en Schott, ni en Hertz, ni en Gerard, ni en Pamfile aparecen la luna llena como desencadenante ni la bala de plata como remedio. Son préstamos del cine del siglo XX que se le han pegado al pricolici por su parecido con el hombre lobo de pantalla, y no forman parte de su tradición: lo que lo devuelve a hombre es la herida que sangra, sea del hacha de la novia, de los perros de la majada o del cazador que corta la cabeza; y lo que impide que el muerto se levante es lo mismo que vale para el strigoi: entierro boca abajo, ajo, estaca y decapitación. Tampoco es el vârcolac, aunque Șăineanu ponga los dos nombres juntos como «hombres-lobo»: el vârcolac de las creencias campesinas es el devorador del sol y de la luna, la causa de los eclipses, y no sale de ninguna tumba. Frente al strigoi, la diferencia es de forma: el strigoi que vuelve conserva rasgos de persona, mientras que el pricolici va siempre como lobo o como perro, y en los relatos su vida entre los lobos se cuenta por años, nueve o trece. Por último, no conviene fiarse de las enciclopedias modernas que hacen nacer al pricolici del niño amamantado después del destete: ese motivo pertenece en Rumanía al strigoi, y Pamfile no lo atestigua para el pricolici. Lo que las fuentes dan son los nueve hermanos, el tabú del cuerpo, el matrimonio entre parientes, las tres volteretas y, sobre todo, la sangre.

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Reliquias

Simbología

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Elemento

Tierra

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Número

Nueve (9)

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Color

Gris lobo

🦁

Animales

Lobo, Galgo

Sigilos:

Cruz de piedra del caminoTres volteretas en el claro

Rasgos

Poderes

💔

Debilidades

🧠

Comportamiento

🛡️

Resistencias

En el Atlas

Viaja por el mundo de origen de los seres y el cosmos de sus dimensiones.

Mitologías

📅 Edad Media hasta siglo XX

Folclore rumano incluye zmei (dragones), strigoi (vampiros), moroi (espíritus), iele (hadas malvadas), pădurari (guardianes del bosque), arraigado en tradiciones precristianas de Cárpatos y Transilvania, con cuentos de chupasangres y metamorfosis.

Fuentes

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Supersticiones Transilvanas

Emily Gerard · 1885

Artículo de Emily Gerard aparecido en The Nineteenth Century (Londres, 1885) sobre las creencias de la Transilvania rural. Describe el vampiro rumano, al que llama nosferatu, y distingue el vivo del muerto: el vivo es por lo común hijo ilegítimo de padres ilegítimos, y quien muere a manos de uno se vuelve vampiro a su vez. Bram Stoker lo leyó antes de escribir Drácula.

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El Vampiro en Rumanía

Agnes Murgoci · 1926

Estudio de Agnes Murgoci publicado en Folklore, vol. 37, n.º 4 (1926), pp. 320-349. Reúne el trabajo de campo de la autora en Rumanía y ordena por primera vez en inglés la distinción entre strigoi vii y strigoi morți, los signos de la exhumación y el repertorio de ritos de destrucción: la estaca, la decapitación, el corazón quemado y las cenizas dadas a beber a los enfermos.

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El hombre lobo: contribución a la historia de las leyendas

Wilhelm Hertz · 1862

Estudio filológico alemán que reúne los procesos de licantropía del Sacro Imperio, entre ellos el de Bedburg, y distingue el cinturón de piel de lobo de los juicios reales de los añadidos posteriores de la literatura popular.

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Mitología rumana I: enemigos y amigos del hombre

Tudor Pamfile · 1916

Repertorio del folclore rumano reunido por Tudor Pamfile (Bucarest, 1916). Dedica su primera parte al strigoi y recoge que moroi es el nombre de la misma figura en Transilvania, el occidente de Muntenia y Oltenia, con centenares de testimonios de aldea sobre el nacimiento con cofia, la exhumación y los ritos de contención.

Preguntas frecuentes

¿El pricolici es un hombre lobo o un vampiro?

Las dos cosas, y esa es su gracia. En las fuentes del siglo XIX (Schott 1845, Hertz 1862, Gerard 1885) es un hombre vivo que de noche anda como perro o lobo y absorbe la vida de animales y niños, lo que Hertz describe como algo entre el hombre lobo y el vampiro. En Pamfile (1916) es además el strigoi, muerto o vivo, cuando toma forma de lobo o de galgo y se junta con la manada. Su ficha vive entre los licántropos rumanos: es el punto exacto en que la escalera del vampiro (moroi, strigoi) se hace lobo.

¿Cómo se reconoce a un pricolici y cómo se le detiene?

Se reconoce por el cuerpo: cola de perro (Hertz, Marian) y patas delanteras más cortas que las traseras (Gorovei). Se le detiene haciéndole sangre: en todos los relatos de Pamfile, en cuanto un hacha, los perros de los pastores o un cazador lo hieren y sangra, vuelve a ser hombre. Al muerto se le impide levantarse como a cualquier strigoi: enterrado boca abajo, con ajo en la boca, con una estaca en el corazón o sin cabeza.

¿Qué diferencia hay entre pricolici, strigoi y vârcolac?

El strigoi es el muerto (o el vivo cuyo espíritu sale de noche) que vuelve sobre su familia con figura todavía humana. El pricolici es ese mismo strigoi cuando anda como lobo o galgo: Pamfile lo define literalmente como «strigoi encarnado en animal». El vârcolac es otra cosa: el devorador del sol y de la luna que causa los eclipses, y no sale de ninguna tumba, aunque el rumano moderno use las dos palabras para «hombre lobo».

¿Tiene algo que ver con la luna llena o con la plata?

No. Ninguna fuente rumana de dominio público (Schott, Hertz, Gerard, Marian, Pamfile) menciona la luna llena como desencadenante ni la plata como remedio. La transformación se hace a voluntad, con tres volteretas en un lugar apartado, o «cuando le llega la hora», y se deshace con sangre. La luna y la plata son préstamos del cine del siglo XX.

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Bestiarypedia. (2026, September 8). Pricolici. Bestiarypedia. https://bestiarypedia.com/es/beings/pricolici

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Última actualización: 8 sept 2026