Bruja Bell
Bruja Bell, el espíritu vengativo con actividad poltergeist en Tennessee del siglo XIX
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Tennessee(Estados Unidos)⇄ Variantes culturales (4)
5 seres en el linaje
Comparten arquetipo
Otras lecturas de Poltergeist de Enfield
Red River, 1817: el comienzo
La granja de John Bell estaba junto al Red River, en el noroeste del condado de Robertson, Tennessee, en el término que hoy corresponde a la localidad de Adams. Allí, en 1817, empezó todo con un animal extraño en el maizal: cuerpo de perro y cabeza de conejo, según la descripción que quedó fijada en el relato. Bell le disparó y el bicho se desvaneció. Poco después llegaron los golpes en las paredes exteriores, los ruidos de roedores royendo la madera de las camas, el arrastre de cadenas por el suelo y el sonido de alguien tragando y ahogándose en la oscuridad. La familia lo llevó en secreto casi un año antes de contarlo a un vecino, y desde ese momento la casa se llenó de visitantes que querían oírlo por sí mismos. El fenómeno duró hasta 1821 y volvió, según la tradición, en 1828.
Kate: la voz que hablaba con todos
Lo que distingue a este caso de cualquier otro poltergeist es que aprendió a hablar. La voz, femenina y aguda, se hizo llamar Kate y contestaba preguntas, discutía de religión, repetía palabra por palabra sermones predicados a kilómetros de distancia y cantaba himnos. También golpeaba: bofetadas, alfileres, mantas arrancadas de las camas, cabellos tirados. Se ensañó en particular con dos personas, John Bell y su hija Betsy, a la que hostigó hasta que rompió su compromiso con Joshua Gardner. La visita del general Andrew Jackson, que se cuenta siempre como el episodio estelar, conviene tomarla con distancia: aparece únicamente en el capítulo once del libro de Ingram, procede de una carta escrita en 1894 y no hay ningún rastro de ella en los movimientos de Jackson, que están bien documentados. Es un añadido tardío al relato, no un testimonio.
La muerte de John Bell y las despedidas
John Bell murió el 20 de diciembre de 1820, tras un año de una dolencia que le agarrotaba la lengua y la mandíbula y le impedía tragar. La mañana en que entró en coma, la familia encontró en el armario un frasco pequeño con un líquido oscuro que nadie reconoció; la voz, según el relato, se atribuyó el envenenamiento y se jactó de ello durante el funeral, cantando canciones de taberna mientras bajaban el ataúd. Vale la pena separar aquí lo narrado de lo comprobado: el contenido del frasco nunca se analizó, y la identificación posterior con estricnina u otro tóxico es una conjetura de los cronistas, no un dato del caso. Después el fenómeno se despidió por un tiempo y anunció su vuelta a los siete años, en 1828, y así se cuenta que ocurrió. La segunda promesa, la de reaparecer ciento siete años más tarde, en 1935, no procede del episodio original: la formuló Charles Bailey Bell en un libro de 1934.
Ingram, la cueva y el turismo
Casi todo lo que hoy se cuenta procede de un solo libro: An Authenticated History of the Famous Bell Witch, que Martin Van Buren Ingram publicó en 1894, más de setenta años después de los hechos. Su pieza central es un manuscrito de unas noventa páginas atribuido a Richard Williams Bell, hijo de John, titulado Our Family Trouble y redactado supuestamente hacia 1846; el original nunca ha aparecido, de modo que la cadena de custodia del testimonio se apoya entera en Ingram. A partir de ahí el caso se convirtió en industria: la cueva de la finca se explota como atracción, el pueblo de Adams celebra el episodio y el cine lo ha reciclado varias veces. Su interés real es otro y no necesita fantasmas: es el primer poltergeist estadounidense con una voz que dialoga, y la mejor radiografía disponible de cómo una comunidad rural del sur construyó, alimentó y transmitió durante un siglo su propia leyenda.
También conocido como
Reliquias
Simbología
Elemento
Femenino y Venganza
Número
1
Color
Negro
Animales
Mapache con Cabeza de Perro, Perro Fantasma
Sigilos:
Rasgos
Poderes
Debilidades
Comportamiento
Resistencias
En el Atlas
Viaja por el mundo de origen de los seres y el cosmos de sus dimensiones.
Mitologías
El folclore americano abarca un amplio conjunto de tradiciones narrativas, creencias y prácticas que se desarrollaron en Estados Unidos a partir de la interacción entre las poblaciones nativas precolombinas y las comunidades europeas que llegaron a partir del siglo XVII. Las leyendas urbanas surgieron principalmente en el siglo XIX y XX en contextos de expansión urbana e industrial, mientras que las narraciones nativas, transmitidas oralmente por pueblos como los navajo, los cherokee o los sioux, reflejan cosmovisiones en las que los espíritus de la naturaleza, los ancestros y los animales desempeñan papeles fundamentales en el orden del mundo. Estas tradiciones se caracterizan por una visión en la que lo sobrenatural se integra en la vida cotidiana y en la que los relatos sirven tanto para explicar fenómenos naturales como para transmitir normas sociales y valores comunitarios. Entre las entidades más destacadas del folclore nativo se encuentran figuras como el coyote, trickster presente en muchas culturas del suroeste y de las llanuras, o los espíritus guardianes asociados a elementos del paisaje. En el folclore urbano destacan personajes como el Hombre del Saco o relatos sobre casas embrujadas que reflejan miedos colectivos vinculados a la modernidad y al anonimato de las ciudades. Ambas vertientes han contribuido a la formación de una identidad cultural diversa y han influido en la literatura, el cine y las artes visuales estadounidenses, manteniendo su vigencia a través de la transmisión oral, la recopilación etnográfica y las adaptaciones contemporáneas.
Fuentes
Historia Autenticada de la Bruja Bell
Martin Van Buren Ingram · 1894
Libro de Martin Van Buren Ingram (1894) que recopila testimonios familiares y de testigos sobre eventos de la Bruja Bell, fuente primaria del folclore americano.
Historia de Tennessee: condados de Montgomery, Robertson y otros
Goodspeed Publishing Co. · 1886
Historia por condados publicada ocho años antes que el libro de Ingram. Su sección de Robertson dedica un párrafo a la extraña ocurrencia de la familia de John Bell, y es la prueba de que la leyenda ya circulaba impresa en la década de 1880.
La desgracia de nuestra familia
Richard Williams Bell · hacia 1846
Relato en primera persona atribuido a Richard Williams Bell, hijo de John, escrito hacia 1846 y única fuente cercana a los hechos. El manuscrito original nunca ha aparecido: se conserva solo dentro del libro de Ingram, que lo reproduce entero, y esa dependencia es parte del problema documental del caso.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia a la Bruja Bell de un poltergeist corriente?
Que hablaba, y con voz propia. Un poltergeist típico se limita a golpear, mover objetos y hacer ruido; este mantenía conversaciones largas, contestaba a desconocidos, discutía de doctrina con predicadores y cantaba. Esa capacidad de diálogo es lo que convirtió la granja en un lugar de visita durante cuatro años y lo que ha hecho que el caso siga citándose en la literatura sobre fenómenos anómalos.
¿Visitó de verdad Andrew Jackson la granja de los Bell?
No hay ninguna prueba de ello. El episodio, en el que su carruaje se detiene inexplicablemente hasta que el espíritu lo autoriza a seguir, aparece solo en el capítulo once de Ingram y se apoya en una carta de 1894, es decir, escrita setenta y cinco años después de la supuesta visita. Los desplazamientos de Jackson en aquellos años están bien registrados y no hay rastro de ella. Es la parte más citada de la leyenda y también la más frágil.
¿Quién era Kate Batts y qué tiene que ver con la historia?
Una vecina viva y de carne y hueso, con fama de carácter difícil, que había tenido un litigio con John Bell por una compra de esclavos. En un momento dado la voz dijo ser «la bruja de la vieja Kate Batts» y respondió de buena gana a ese nombre, y así quedó fijado el apodo. Nunca hubo acusación formal ni proceso contra ella: el vecindario le colgó la etiqueta, que es exactamente el mecanismo por el que en aquellos años se fabricaban brujas.
¿Cuánto de lo que se cuenta se puede comprobar?
Muy poco. Está documentado que la familia Bell existió y que John Bell murió en diciembre de 1820; el resto descansa sobre el libro de Ingram, publicado en 1894, y sobre un manuscrito familiar que nadie ha visto nunca. No hay periódicos de la época que recojan el fenómeno, ni actas, ni cartas contemporáneas. Eso no lo invalida como objeto de estudio, pero sí obliga a leerlo como lo que es: una leyenda local espléndidamente construida, no un expediente.
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