Samael
Samael, el Veneno de Dios
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Tierra Santa(Israel)Árbol genealógico
El nombre y el cargo
Samael (סמאל) es uno de los pocos ángeles del judaísmo cuyo nombre lo define entero: la lectura tradicional lo descompone en «sam», veneno, y «El», Dios, de donde sale «el veneno de Dios». No es un nombre caído del cielo, sino la descripción de una función. En el mundo rabínico el cielo tiene un tribunal, y ese tribunal tiene fiscal; Samael ocupa ese puesto. Acusa por encargo, no por rebeldía, y esa distinción es la que separa al Samael judío de todo lo que el cristianismo y el ocultismo hicieron después con él. Hay una segunda etimología, menos popular pero coherente con la cábala posterior: «semol», la izquierda, que es el lado del rigor y del juicio frente al de la misericordia. Las dos lecturas apuntan al mismo oficio, el de un poder que hace daño con licencia.
El jinete de la serpiente
El texto que fija su imagen es el Pirqé de Rabí Eliezer, un midrás compuesto hacia los siglos VIII o IX. En su capítulo 13 Samael aparece como un gran príncipe del cielo dotado de doce alas, cuando los serafines tienen seis, y ese detalle basta para situarlo por encima del resto. Envidioso de Adán, baja al jardín y examina a las criaturas hasta encontrar la más apta para el mal: la serpiente, que entonces caminaba erguida y tenía el porte de un camello. No la posee ni la suplanta, la monta. Desde esa montura calcula que conviene tentar a Eva y no a Adán, porque juzga a la mujer más fácil de persuadir, y el engaño se despliega en dos pasos: primero toca el árbol delante de ella para probar que no mata, después le promete que el fruto la hará semejante a Dios. La caída queda así con dos autores, y el capítulo se cierra con Samael precipitado del cielo junto con su hueste.
El príncipe de los acusadores
En 3 Enoc, el tratado místico también llamado Sefer Hekhalot, Samael tiene título y jurisdicción. El capítulo 14 lo llama príncipe de los acusadores y lo declara mayor que todos los príncipes de los reinos de las alturas; el mismo libro le entrega el patrocinio celestial de Roma, es decir, del imperio que arrasó el Templo, lo que convierte a Samael en adversario político además de espiritual. Ese texto, y conviene subrayarlo, lo distingue expresamente de Satán, al que trata como otra figura. Los midrashim le añaden el oficio más temido de todos: es el ángel de la muerte que acude a llevarse el alma, con la espada de la que pende la gota que el moribundo traga. El Deuteronomio Rabbá cuenta el episodio más citado de esa faceta, cuando Samael se presenta a recoger a Moisés y el profeta lo rechaza y lo humilla, hasta que es Dios quien acaba tomando el alma en persona.
El consorte de Lilith
La cábala medieval convierte al fiscal en soberano. En el Zóhar, Samael encabeza la sitra ajra, «el otro lado», la contraparte oscura del árbol de las sefirot, un reino que funciona como espejo negro del divino y que copia sus estructuras para invertirlas. Todo rey necesita reina, y esa reina es Lilith. De la unión de ambos nacen los lilin, la prole nocturna que el Talmud ya hacía rondar por las casas, y la pareja queda dibujada como la imagen invertida del matrimonio celeste entre el Santo y su presencia. La tradición cabalística llega a afirmar que sólo la redención final logrará separarlos. Es en este estrato, y no antes, donde Samael deja de ser un funcionario del cielo para convertirse en el príncipe de los demonios que la demonología europea heredó sin preguntar de dónde venía. El propio texto que inaugura esta pareja, el Tratado de la Emanación Izquierda de Isaac ben Jacob ha-Cohen (1265), distingue en realidad dos Lilith: la mayor, consorte de Samael, y la menor, esposa de Asmodeo, a la que Samael codicia. De ahí que la reina de los demonios aparezca ligada a los dos príncipes a la vez, y que entre ellos haya pleito.
Lo que Samael no es
Casi todo lo que hoy circula sobre Samael procede de fusiones tardías, y separarlas devuelve la figura a su tamaño real. No es Satanás: en hebreo «satán» designa un cargo, el del adversario que acusa en el juicio, y 3 Enoc trata a los dos como personajes distintos. No es Lucifer, nombre que nace de una lectura cristiana de Isaías 14, donde el pasaje habla en realidad del rey de Babilonia. No es Azrael, porque el judaísmo rabínico no da nombre propio al que recoge las almas y llama a ese oficio malaj ha-mavet; Azrael es la forma árabe que el ocultismo occidental del siglo XIX fijó como nombre. Y no es un demonio de grimorio, con sello, número de legiones y puesto en una jerarquía infernal numerada: eso pertenece a la magia europea de los siglos XVI al XIX. Quitarle esas capas no lo empequeñece, lo fecha, y deja a la vista lo que sí es, un ángel al servicio de un tribunal que la cábala terminó coronando.
Reliquias
Simbología
Elemento
Veneno
Número
Doce
Color
Rojo escarlata
Animales
Serpiente, Camello
Sigilos:
Rasgos
Poderes
Debilidades
Comportamiento
Resistencias
Relaciones con otros seres
En el Atlas
Viaja por el mundo de origen de los seres y el cosmos de sus dimensiones.
Mitologías
Tradiciones esotéricas y cabalísticas dentro del judaísmo, que abarcan la mística de la Merkavá en la era talmúdica, la Cábala zohárica del siglo XIII, la Cábala lurianica del siglo XVI, el movimiento hasídico del siglo XVIII y diversas prácticas meditativas, contemplativas y visionarias destinadas a ascender por los mundos espirituales, invocar nombres divinos y alcanzar la unión mística con lo divino mientras se desentrañan los secretos del universo creador.
Fuentes
3 Enoc (Libro Hebreo de Enoc)
Anónimo · c. 500 d.C.
El Libro Hebreo de Enoc (3 Enoc o Sefer Hekhalot) es un texto místico judío medieval (siglo V-VI d.C.), atribuido a Enoc transformado en Metatrón. Describe jerarquías angélicas, príncipes caídos como Tamiel y visiones de los palacios celestiales (Hekhalot).
Zóhar
Moisés de León · c. 1280
Obra cabalística fundamental del siglo XIII que expande la mitología de Lilith y sus descendientes demoníacos.
El Midrash
Varios Sabios Rabínicos · 400
Textos rabínicos de exégesis y narrativas legendarias judías, donde se cuentan relatos detallados sobre la jerarquía angelical y el encuentro de Moisés con Kemuel.
Pirqé de Rabí Eliezer
Atribuido a Rabí Eliezer ben Hircano · s. VIII-IX
Midrás narrativo de los siglos VIII o IX que reescribe el Génesis. Su capítulo 13 es la fuente principal sobre Samael: le da doce alas, lo hace montar la serpiente del Edén y lo precipita del cielo con su hueste. La traducción inglesa de Gerald Friedlander (Londres, 1916) está en dominio público.
Tratado de la Emanación Izquierda
Isaac ben Jacob ha-Cohen · 1265
Tratado cabalístico castellano de 1265 y primera exposición sistemática del mal como reino propio. Es el texto que empareja por primera vez a Samael con Lilith, y el que distingue dos Lilith: la mayor, consorte de Samael, y la menor, esposa de Asmodeo, a la que Samael codicia.
Preguntas frecuentes
¿Samael es lo mismo que Satanás?
No. En hebreo «satán» designa un cargo, el de adversario o fiscal, y puede ejercerlo cualquiera; Samael es un nombre propio. 3 Enoc los menciona como dos figuras distintas, y fue la cábala, siglos después, la que empezó a cruzarlos. Que hoy se confundan es el resultado de esa fusión tardía, no de los textos antiguos.
¿Qué significa el nombre Samael?
La lectura tradicional lo divide en «sam», veneno, y «El», Dios, de donde sale «el veneno de Dios». Hay una segunda propuesta, «semol», el lado izquierdo, que en la cábala es el del rigor y el juicio frente al de la misericordia. Las dos apuntan a lo mismo: un poder que hace daño por mandato, no por cuenta propia.
¿Por qué se le llama ángel de la muerte si ya existe Azrael?
Porque pertenecen a estratos distintos. El judaísmo rabínico no da nombre propio al que recoge las almas: lo llama malaj ha-mavet, «ángel de la muerte», y varios midrashim identifican ese oficio con Samael. Azrael es la forma árabe que el ocultismo occidental del siglo XIX fijó como nombre propio y puso en circulación. Los dos ocupan el mismo puesto en tradiciones diferentes.
¿Samael está casado con Lilith?
En el Zóhar sí: es su consorte, reinan juntos sobre la sitra ajra y de su unión nacen los lilin. No aparece así en los textos rabínicos más antiguos, donde Lilith está ligada a Adán según el Alfabeto de Ben Sira. Es una boda cabalística medieval, y por eso en esta enciclopedia Lilith figura con varios vínculos, uno por cada estrato de la tradición.
¿Samael es un ángel o un demonio?
Los dos, según el texto que se lea. En el Talmud y en 3 Enoc es un ángel en funciones que acusa por encargo de Dios y recoge las almas cuando le toca. En el Zóhar encabeza la sitra ajra y gobierna como príncipe demoníaco. Pirqé de Rabí Eliezer 13 es la bisagra entre ambas lecturas: allí es precipitado del cielo junto con su hueste después del episodio del Edén.
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