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Satanás

Satanás, el Adversario

Curado porCreado elActualizado el

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Asia
IsraelTierra Santa(Israel)
😈
Rango
Príncipe de las TinieblasNiv. 100
👿
Jerarquía
Gobernantes DemoníacosNiv. 90

Árbol genealógico

Satanás
Satanás🪽 Ángel CaídoActual

El acusador: un cargo antes que un nombre

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En hebreo, satán es un sustantivo común que significa adversario, el que se pone enfrente, y la Biblia lo usa primero de personas: de enemigos políticos y de rivales de un rey. La primera vez que designa a un ser celeste, el resultado desconcierta. En el libro de los Números, cuando Balaam va camino de maldecir a Israel, quien le sale al paso a mitad del camino como satán es el ángel de Yahvé. El adversario es allí un enviado de Dios haciendo su trabajo.

En el libro de Job la palabra lleva artículo: ha-satán, «el adversario», y eso basta para saber que todavía no es un nombre propio sino un puesto. Es un miembro del consejo divino, se presenta con los demás hijos de Dios, y su función es la del fiscal: sostiene que la piedad de Job es interesada y pide permiso para comprobarlo. Lo pide, y se lo dan. En Zacarías hace lo mismo ante el sumo sacerdote Josué, y también allí es reprendido, no expulsado.

El momento en que el cargo se convierte en persona puede señalarse con el dedo, porque la Biblia cuenta dos veces el mismo episodio. El segundo libro de Samuel dice que la ira de Yahvé se encendió contra Israel e incitó a David a hacer el censo. El primero de Crónicas, escrito siglos más tarde, cuenta lo mismo y cambia el sujeto: se levantó Satán contra Israel e incitó a David. Sin artículo. Entre un libro y otro, el adversario ha dejado de ser una función del consejo celeste para ser alguien.

El resto lo hace la literatura del segundo Templo, que lo funde con Belial, con Mastema y con los jefes de los Vigilantes, y le da lo que le faltaba: una hueste, un reino y una fecha de caída.

Cómo se le representa, y desde cuándo

Ningún texto bíblico describe a Satanás. Ni el Antiguo Testamento ni los evangelios dicen una palabra sobre su aspecto: en la tentación del desierto habla, y no se le pinta. Todo lo que el lector reconoce hoy se fabricó después, y se puede fechar.

Lo primero es el dragón. El capítulo doce del Apocalipsis presenta un gran dragón rojo, de siete cabezas y diez cuernos, y lo identifica con la serpiente antigua, el diablo y Satanás; de ahí sale el monstruo alado y de cola prensil del arte medieval, que devora condenados en los tímpanos románicos. Después llega el préstamo pagano: los cuernos de macho cabrío, las pezuñas hendidas y las patas peludas vienen de los sátiros y de Pan, y sirvieron a los artistas cristianos para marcar la bestialidad y la lujuria. El tridente es más tardío y ni siquiera es suyo: se lo prestó la iconografía del inframundo grecorromano.

El diablo hermoso, en cambio, es moderno. El ángel caído de belleza trágica y alas rotas nace con El paraíso perdido de Milton en el siglo XVII, y su imagen definitiva la fija Gustave Doré al ilustrarlo, ya en el siglo XIX. La cábala lo cruza con Samael, y el ocultismo francés de ese mismo siglo aporta el pentagrama invertido y la cabeza de macho cabrío que hoy son su firma. Nada de esto es antiguo, y decirlo no le quita fuerza: le pone fecha.

La serpiente que el Génesis no identifica

El tercer capítulo del Génesis no dice que la serpiente sea Satanás. Dice que era la más astuta de todos los animales del campo que Yahvé Dios había hecho: un animal, no un ángel. Y el castigo que recibe es de animal, arrastrarse sobre el pecho y comer polvo todos los días de su vida, que carece de sentido si el condenado es un espíritu.

La identificación es posterior y tiene autores. El libro de la Sabiduría, escrito en griego hacia el siglo I antes de nuestra era, dice que por la envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y esa frase es la primera costura. La segunda y definitiva la da el Apocalipsis, que enumera cuatro nombres como si fueran uno solo: el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás. Con ese versículo, el reptil del Edén, el fiscal de Job, el dragón de la visión y el tentador de los evangelios quedan soldados en un único personaje, y así ha seguido.

La manzana, por su parte, no está en ninguna parte: el Génesis dice fruto, sin más. La manzana llega con el latín de la Vulgata y con un juego de palabras, porque malum significa a la vez manzana y mal. Un árbol del conocimiento del bien y del mal se convirtió, por homonimia, en un manzano.

El Nuevo Testamento, los grimorios y el arquetipo

En los evangelios Satanás ya es un personaje con nombre y con plan. Tienta a Jesús en el desierto ofreciéndole los reinos del mundo, es llamado el príncipe de este mundo y padre de la mentira, y entra en Judas. Pablo lo llama el dios de este siglo. Es aquí, y no en el Antiguo Testamento, donde nace el enemigo que la cultura reconoce: el fiscal que pedía permiso se ha convertido en un rival.

La demonología tardía lo colocó en la cima de una burocracia. Los grimorios y los diccionarios infernales, sobre todo el Dictionnaire infernal de Collin de Plancy en 1818, le dan una corte de príncipes con carteras: Belcebú, Asmodeo, Mammón. Conviene una precisión que se repite mal en todas partes: Satanás no figura entre los setenta y dos espíritus de la Ars Goetia, que es un catálogo de otra cosa. Y en varias de esas jerarquías Lucifer y Satanás aparecen como dos entidades distintas, con el primero por encima.

En el islam el papel lo ocupa Iblis, el que se negó a postrarse ante Adán, llamado también Shaytán; el Corán lo trata como yinn y no como ángel caído, y esa diferencia es real y no un matiz. Y en el siglo XX Anton LaVey da la vuelta completa al personaje: en su Iglesia de Satán no es una entidad literal sino un símbolo de autoafirmación frente a la autoridad. Del fiscal que pedía permiso a Dios hasta el emblema del individualismo hay tres mil años y una cantidad notable de traducciones.

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También conocido como

"Diablo" "Lucifer" "Belcebú"

Reliquias

Simbología

🔥

Elemento

Fuego Infernal

🔢

Número

666

🎨

Color

Rojo Sangriento

🦁

Animales

serpiente, cabra negra, dragón

Sigilos:

Pentagrama invertidoCabeza de macho cabríoEl dragón rojo de siete cabezas

Rasgos

Poderes

💔

Debilidades

🧠

Comportamiento

🛡️

Resistencias

Relaciones con otros seres

En el Atlas

Viaja por el mundo de origen de los seres y el cosmos de sus dimensiones.

Mitologías

📅 c. 2000 a.C. hasta presente

Las religiones abrahámicas comprenden el judaísmo, el cristianismo y el islam, tres tradiciones monoteístas que comparten un origen común en la figura de Abraham, considerado patriarca en las tres. Surgidas en el antiguo Oriente Próximo, el judaísmo se desarrolló entre los hebreos durante el segundo milenio a. C., el cristianismo surgió en el siglo I d. C. en el contexto del judaísmo del Segundo Templo y el islam apareció en el siglo VII en la península arábiga. Cada una de ellas se basa en revelaciones divinas transmitidas a través de profetas y escrituras sagradas, como la Torá, la Biblia y el Corán, y sostiene la creencia en un único Dios creador y juez.

Fuentes

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Libro del Apocalipsis

Juan de Patmos · 95

Último libro del Nuevo Testamento, atribuido a Juan de Patmos (hacia el año 95). Su visión apocalíptica está poblada de ángeles, la bestia, el dragón y los jinetes del fin de los tiempos, y es fuente primaria de innumerables figuras de la escatología cristiana.

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El Corán

Mahoma (revelación tradicional) · 632

Libro sagrado del islam, revelado al profeta Mahoma en el siglo VII. Además de su mensaje religioso, menciona a ángeles como Yibril y Mika’il, a los yinn creados del fuego sin humo y a figuras como Iblís, y es fuente primaria de numerosos seres de la tradición islámica.

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Zóhar

Moisés de León · c. 1280

Obra cabalística fundamental del siglo XIII que expande la mitología de Lilith y sus descendientes demoníacos.

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Libro del Génesis

Tradición mosaica (Moisés) · siglos VI-V a.C.

El primer libro de la Biblia hebrea y del Antiguo Testamento, donde se narra la intervención angelical que detiene el sacrificio de Isaac.

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Dictionnaire Infernal

Collin de Plancy · 1818

Diccionario demonológico de Collin de Plancy (1818), célebre por las ilustraciones de Louis Le Breton de su edición de 1863. Cataloga demonios, supersticiones y seres infernales, y popularizó la imagen visual de muchas entidades de la goetia.

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Job 1-2

Anónimo · s. VI-IV a. C.

Los dos capítulos del prólogo, donde «ha-satán» aparece con artículo: no es un nombre propio sino un cargo, el del fiscal del consejo divino, que pide permiso a Dios antes de probar al justo y lo obtiene.

Preguntas frecuentes

¿Cómo era Satanás antes de convertirse en el enemigo absoluto?

En el libro de Job aparece como ha-satán, con artículo: «el acusador». Es un cargo, no un nombre propio. Se presenta ante Dios con los demás hijos del consejo celeste, sostiene que la piedad de Job es interesada y pide permiso para comprobarlo; permiso que le conceden. No es un rebelde: es el fiscal de un tribunal, y trabaja dentro del sistema.

¿De cuándo son los cuernos, el tridente y el color rojo?

De después, siempre. Ningún texto bíblico describe a Satanás: en la tentación del desierto habla y no se le pinta. El dragón sale de Apocalipsis 12; los cuernos de cabra y las pezuñas los prestaron los sátiros y Pan; el tridente viene del inframundo grecorromano y ni siquiera era suyo. El diablo hermoso lo inventa Milton en el siglo XVII y lo fija Gustave Doré en el XIX, junto con el pentagrama invertido del ocultismo francés.

¿Es Satanás la serpiente del Edén?

El Génesis no lo dice. Presenta a la serpiente como el más astuto de los animales del campo, y la castiga como a un animal: arrastrarse y comer polvo, lo que no tendría sentido tratándose de un espíritu. La identificación llega con el libro de la Sabiduría, que habla de la envidia del diablo, y se cierra en Apocalipsis 12:9, donde el gran dragón, la serpiente antigua, el diablo y Satanás se enumeran como un solo ser. Y la manzana tampoco está: el Génesis dice fruto, y la manzana entra por un juego de palabras latino.

¿Satanás y Lucifer son el mismo?

Solo si se acepta una lectura cristiana concreta, y no siempre. Lucifer nace de traducir al latín el «lucero» de Isaías 14, un poema contra el rey de Babilonia; fueron Orígenes y otros Padres quienes lo fundieron con el Satanás de los evangelios. Pero la fusión no es universal: en varias jerarquías infernales de los grimorios y del Dictionnaire infernal, Lucifer y Satanás son dos príncipes distintos, con Lucifer por encima. Aquí se modelan como dos estados de una misma figura, que es la lectura mayoritaria.

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Última actualización: 20 ago 2026