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Mammon

El dinero convertido en persona

Curado porCreado el

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Asia
IsraelTierra Santa(Israel)
👹
Rango
Príncipe del InfiernoNiv. 93
👿
Jerarquía
Gobernantes DemoníacosNiv. 90

Una palabra aramea que el latín no tradujo

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Mammón tampoco empieza siendo un ser. En arameo, māmōnā significa sencillamente «bienes», «hacienda», «lo que uno posee», y es la palabra corriente para el dinero de alguien. Aparece en el Evangelio de Mateo 6:24 y en el de Lucas 16:13 dentro de una sola frase de Jesús: nadie puede servir a dos señores, no podéis servir a Dios y a mamona. La frase funciona porque personifica de golpe una cosa que no es persona, igual que si hoy se dijera que alguien sirve al dinero; es una figura retórica, y su fuerza está justamente en que el oyente sabe que el dinero no es nadie. Lo que convierte la figura en un personaje es un accidente de traducción. Ni el griego del Nuevo Testamento ni la Vulgata latina de Jerónimo tradujeron la palabra: la transcribieron tal cual, mamonae, y una palabra extranjera que aparece sin traducir en un texto sagrado, escrita en mayúscula por los copistas, acaba leyéndose como el nombre de alguien. De ahí sale todo lo demás.

El Dictionnaire Infernal le dedica una frase

Se le atribuye con frecuencia un retrato preciso, sacado del Dictionnaire Infernal de Collin de Plancy: rostro de perro o de lobo, ojos rojos, cuernos retorcidos, balanzas inclinadas, serpientes enroscadas en montones de monedas. Nada de eso está ahí. La entrada completa de ese libro, en la sexta edición de 1863 que es la ilustrada y la que todo el mundo cita, dice esto y solo esto: «Mammon, demonio de la avaricia: es él, dice Milton, quien enseñó primero a los hombres a desgarrar el seno de la tierra para arrancarle los tesoros.» Una frase, sin descripción física de ninguna clase, y remitiendo a un poema del siglo XVII. Lo que sí tiene tradición iconográfica es otra cosa, y viene del arte medieval: la Avaricia se pinta como un hombre bien vestido con una bolsa de monedas colgada al cuello, que es el peso que lo arrastra al infierno. Y en la Comedia de Dante, la codicia tiene forma de loba, la bestia flaca que le corta el paso al peregrino en el primer canto y que, dice el poeta, «después de comer tiene más hambre que antes».

Binsfeld y el reparto de los siete pecados

Que Mammón sea concretamente el demonio de la avaricia, y no un demonio cualquiera, se lo debe a un obispo auxiliar de Tréveris llamado Peter Binsfeld, que en 1589 publicó un tratado sobre las confesiones de brujos y hechiceras. En él repartió los siete pecados capitales entre siete demonios, y el reparto se ha quedado: la soberbia para Lucifer, la avaricia para Mammón, la lujuria para Asmodeo, la ira para Satanás, la gula para Beelzebub, la envidia para Leviatán y la pereza para Belfegor. Conviene fijarlo con cuidado porque circula desordenado, con la gula y la soberbia intercambiadas o con la pereza atribuida a Baal, que no está en la lista. Y conviene decir también que Mammón no aparece en los repertorios de invocación. No figura entre los sesenta y nueve espíritus del Pseudomonarchia Daemonum de Weyer ni entre los setenta y dos de la Ars Goetia, pese a que se le cita a menudo en ambos. Nunca fue un demonio al que se llamara con un sello: fue siempre una categoría moral.

El espíritu menos erguido que cayó del cielo

El retrato que de verdad ha fijado su figura es el de Milton, en «El paraíso perdido» de 1667, y no se parece a un rey del infierno. Allí Mammón es «el espíritu menos erguido que cayó del cielo», y el poeta explica por qué: incluso cuando estaba arriba, caminaba con los ojos bajos, admirando el pavimento de oro del cielo más que ninguna otra cosa divina. Caído, hace lo único que sabe hacer: dirige a los suyos a abrir la costra del suelo del infierno, sacar el metal y fundirlo, y con eso levantan Pandemónium, el palacio donde se reúnen los demonios. En el consejo habla el tercero, después de Moloc y Belial, y su propuesta no es la guerra sino quedarse: sostiene que el infierno puede hacerse habitable si trabajan, que preferible es reinar allí que suplicar arriba. Esa es exactamente la frase del Dictionnaire Infernal, que remite a Milton y no a ningún grimorio. Y ese es, doscientos cincuenta años después, el hombre gordo y ricamente vestido que aprieta un puñado de monedas.

El dios sirio que nunca existió

Se repite con mucha frecuencia que Mammón fue en origen un dios fenicio o sirio de la riqueza, adorado con templos y sacerdotes, y que el cristianismo lo degradó después a demonio, como hizo con Baal o con Astarté. La afirmación tiene la forma de un dato y no lo es. No hay ninguna inscripción, ningún templo, ninguna lista de dioses del Levante antiguo, ninguna tablilla de Ugarit ni de Palmira en la que aparezca un dios llamado así. Lo que hay es una palabra semítica corriente para el dinero, documentada en arameo, en hebreo rabínico y en púnico, y nada más. La idea del dios sirio se difunde en los diccionarios de mitología del siglo XIX, que razonaban al revés: como ya existía un demonio con ese nombre, se le supuso un pasado divino y se le buscó una patria. El propio caso del ser lo desmiente, y de un modo casi elegante: Mammón es exactamente lo contrario de un dios demonizado. Es una palabra ascendida.

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También conocido como

"Mammon / Príncipe de la Avaricia / Rey de la Riqueza"

Reliquias

Simbología

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Elemento

Oro

🔢

Número

7

🎨

Color

Dorado

🦁

Animales

Loba

Sigilos:

Bolsa al cuelloPuñado de monedasPavimento de oroMina abiertaLoba flaca

Rasgos

Poderes

💔

Debilidades

🧠

Comportamiento

🛡️

Resistencias

Relaciones con otros seres

En el Atlas

Viaja por el mundo de origen de los seres y el cosmos de sus dimensiones.

Mitologías

📅 c. 2000 a.C. hasta presente

Las religiones abrahámicas comprenden el judaísmo, el cristianismo y el islam, tres tradiciones monoteístas que comparten un origen común en la figura de Abraham, considerado patriarca en las tres. Surgidas en el antiguo Oriente Próximo, el judaísmo se desarrolló entre los hebreos durante el segundo milenio a. C., el cristianismo surgió en el siglo I d. C. en el contexto del judaísmo del Segundo Templo y el islam apareció en el siglo VII en la península arábiga. Cada una de ellas se basa en revelaciones divinas transmitidas a través de profetas y escrituras sagradas, como la Torá, la Biblia y el Corán, y sostiene la creencia en un único Dios creador y juez.

Fuentes

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Dictionnaire Infernal

Collin de Plancy · 1818

Diccionario demonológico de Collin de Plancy (1818), célebre por las ilustraciones de Louis Le Breton de su edición de 1863. Cataloga demonios, supersticiones y seres infernales, y popularizó la imagen visual de muchas entidades de la goetia.

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Evangelio de Mateo

Anónimo, atribuido a Mateo · c. 80-90 AD

Primer evangelio del Nuevo Testamento (hacia los años 80-90). Narra la vida de Jesús con frecuentes apariciones angélicas —el ángel ante José, la tentación de Satanás— y es fuente del imaginario de ángeles y demonios del cristianismo.

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Evangelio de Lucas

Anónimo, atribuido a Lucas · c. 80-90 AD

Tercer evangelio del Nuevo Testamento (hacia los años 80-90), atribuido a Lucas. Narra la vida de Jesús con especial atención a las anunciaciones angélicas —Gabriel ante María y Zacarías—, y es fuente del imaginario de ángeles y prodigios del cristianismo primitivo.

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Tratado sobre las confesiones de malhechores y brujas

Peter Binsfeld · 1589

Tratado del obispo Peter Binsfeld (1589) sobre las confesiones de brujos y hechiceras. Célebre por asociar a siete demonios príncipes con los siete pecados capitales (Lucifer, Mammón, Asmodeo, Satán…), influyó hondamente en la demonología europea.

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El paraíso perdido

John Milton · 1667

Epopeya de John Milton (1667) sobre la caída del hombre, que enumera a los ángeles caídos (entre ellos Dagón) convertidos en ídolos paganos.

Preguntas frecuentes

¿Se puede invocar a Mammón con un sello, como a los demonios de la Goetia?

No, porque no tiene sello. Los manuales de invocación funcionan con una lista cerrada: sesenta y nueve espíritus en Weyer, setenta y dos en la Ars Goetia, y cada uno con su número, su rango, su cifra de legiones y su sigilo dibujado. Mammón no está en ninguna de las dos listas. Los sellos que circulan con su nombre son invenciones de los siglos XIX y XX, casi siempre construidas imitando el estilo de los goéticos o combinando alfabetos mágicos posteriores. Esto no es un defecto de la figura, sino la consecuencia de lo que es: los espíritus goéticos vienen del género del catálogo, donde a cada demonio se le asigna una competencia práctica, y Mammón viene de la teología moral, donde lo que se enumera son pecados y no funcionarios.

¿Por qué en muchas biblias «mammón» aparece traducido y en otras no?

Porque es una decisión del traductor, y las dos opciones son defendibles. Quien escribe «no podéis servir a Dios y al dinero» traduce lo que el texto dice y pierde el nombre; quien escribe «a Dios y a Mammón» conserva la palabra original y, de paso, conserva el personaje que esa palabra acabó generando. La segunda opción es la de la Vulgata y la de las biblias clásicas en lenguas europeas, entre ellas la de Casiodoro de Reina en castellano y la del rey Jacobo en inglés, que son las que fijaron el uso literario. Las traducciones modernas tienden a la primera, precisamente para deshacer el malentendido. De modo que la existencia misma de este ser depende de una elección tipográfica repetida durante mil quinientos años.

¿Qué diferencia hay entre Mammón y Plutón o Pluto?

Que aquellos fueron dioses de verdad y él no. Pluto, en griego, es el dios de la abundancia, hijo de Deméter, y aparece como personaje en una comedia de Aristófanes; Plutón es el señor del inframundo, cuyo nombre significa «el rico» porque la riqueza mineral sale de bajo tierra, y tuvo templos, sacerdotes y culto. Los dos son figuras de una religión practicada, que el cristianismo encontró vivas y reinterpretó. Mammón no tiene nada de eso detrás. Nunca recibió culto, nunca tuvo templo y nunca fue nombre de nadie hasta que la demonología lo convirtió en uno. La confusión se explica porque los tres acaban significando lo mismo en el lenguaje corriente, pero el recorrido es opuesto: dos dioses degradados y una palabra ascendida.

¿Por qué la imagen lo representa gordo y bien vestido y no como un monstruo?

Porque esa es su iconografía real, y es más antigua y más incómoda que cualquier monstruo. La avaricia se representa desde la Edad Media con la figura del hombre próspero: bien alimentado, bien vestido, con anillos y con la bolsa colgada al cuello, y el chiste visual está en que esa bolsa es a la vez su premio y la piedra que lo hunde. Es un pecado que no deforma el cuerpo hacia lo bestial sino hacia lo respetable, y por eso da más miedo que un demonio con cuernos: se parece a alguien a quien se saluda por la calle. La tradición victoriana lo llevó a su extremo con el óleo de George Frederic Watts de 1885, donde Mammón es un rey entronizado y obeso que apoya una mano indiferente sobre la cabeza de una víctima. La imagen de esta ficha sigue esa línea, no la del bestiario.

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Bestiarypedia. (2026, September 2). Mammon. Bestiarypedia. https://bestiarypedia.com/es/beings/mammon

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Última actualización: 2 sept 2026