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Belial

La palabra que se hizo príncipe

Curado porCreado el

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Asia
IsraelTierra Santa(Israel)
IsraelQumrán(Israel)
👹
Rango
Príncipe del InfiernoNiv. 93
👿
Jerarquía
Gobernantes DemoníacosNiv. 90

Una palabra que significaba «sin provecho»

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Belial no empieza siendo un nombre. En el hebreo de la Biblia, bĕliyyaʿal es un sustantivo común que suele descomponerse en bĕlî, «sin», y yaʿal, «servir de algo»: literalmente, «sin provecho», «inutilidad». Los que casi todas las traducciones llaman «hijos de Belial» son, en el original, «hijos de la inutilidad», y «hijo de» es un giro semítico corriente que no indica parentesco sino condición, igual que cuando el mismo hebreo dice «hijos de la muerte» por «condenados». Los hombres que rodean la casa en Jueces 19:22 y los que arrastran al pueblo a la idolatría en Deuteronomio 13:13 no son la descendencia de nadie: son sinvergüenzas. Se han propuesto otras lecturas de la etimología, «sin yugo» o «aquello de donde no se sube», que apuntaría al inframundo, y ninguna cambia lo esencial: durante siglos la palabra califica a personas y no designa a un ser. El primer texto que la usa como si fuera alguien es el Nuevo Testamento, cuando 2 Corintios 6:15 pregunta qué concordia hay entre Cristo y Belial, y ahí la oposición ya exige dos personas.

Lo que dicen de verdad los grimorios

Belial es el espíritu sexagésimo octavo de la Ars Goetia y el vigésimo tercero del Pseudomonarchia Daemonum que Johann Weyer publicó en 1577, setenta años antes que la primera. Los dos coinciden y son escuetos: es un rey poderoso, manda ochenta legiones, «toma la forma de un ángel hermoso sentado en un carro de fuego» y habla con voz agradable. Su oficio es repartir senadurías, ganar para el invocador el favor de amigos y enemigos, y proporcionarle buenos espíritus familiares. Y trae una condición que suele omitirse: exige ofrendas y sacrificios, y si no se le dan, no responde con verdad. Conviene decir también lo que los grimorios NO dicen, porque circula por todas partes atribuido a ellos: no hay ninguna lanza, ningún dragón alado que escupa fuego, ningún hombre desnudo montando un dragón y ningún tiro de caballos: el carro va solo. Los caballos que suelen dibujarse arrastrándolo vienen de otro sitio, y de uno muy reconocible, porque «carro de fuego» es la fórmula exacta con que 2 Reyes 2:11 cuenta el arrebato de Elías, y allí sí hay caballos de fuego. Que un ángel caído se presente en el vehículo del profeta arrebatado es, probablemente, la gracia del detalle. Del ángel hay uno en Weyer y en los manuscritos ingleses más antiguos, y dos en la edición que S. L. MacGregor Mathers publicó en 1904, que es la que casi todo el mundo lee y de donde procede la fórmula «dos hermosos ángeles».

Milton lo convierte en el cobarde elocuente

En «El paraíso perdido», publicado en 1667, Belial habla el segundo en el consejo de Pandemónium, después de Moloc y antes de Mammón, y lo que propone es no hacer nada. Milton lo presenta como el más apuesto de los caídos, «ninguno más hermoso perdió el cielo», y añade en el mismo aliento que era falso y hueco; su discurso, elegante y razonable, es un alegato contra volver a la guerra, y el poeta lo desarma en un verso al decir que aconsejaba «indolencia innoble y perezosa quietud, no paz». Es decir: exactamente lo contrario de un caudillo satánico. Que se le pinte como general de los ejércitos infernales o como el gran rival del arcángel Miguel viene de superponer tres tradiciones que no dicen lo mismo. En Qumrán manda de verdad, al frente de los hijos de las tinieblas. En la Goetia no manda a nadie fuera de sus ochenta legiones y lo único que afirma respecto a Miguel es haber caído antes que él. Y en Milton no manda nada, porque su tesis es que no conviene mandar.

Qumrán: donde la palabra se hizo persona

El paso de adjetivo a persona no ocurre en la Biblia hebrea ni en los grimorios: ocurre en el desierto de Judea, entre los siglos II a. C. y I d. C. En los manuscritos hallados en las cuevas de Qumrán a partir de 1947, Belial ya no es una cualidad sino un general. La Regla de la Guerra, que se conserva en el rollo llamado 1QM, lo nombra once veces y le da un ejército: es el príncipe de las tinieblas que dirige a los hijos de las tinieblas contra los hijos de la luz en una batalla de cuarenta años, y frente a él está el príncipe de la luz, identificado con Miguel. Ahí, y no en la Goetia, nace la oposición entre ambos. El Libro de los Jubileos lo nombra dos veces, en 1:20 y 15:33, y los Testamentos de los Doce Patriarcas once, siempre bajo la forma Beliar, y en ellos es sencillamente el diablo. Conviene aclarar dónde NO aparece, porque la atribución es frecuente y falsa: Belial no figura en el Libro de Enoc. Los vigilantes que caen allí se llaman Semyaza, Azazel y los suyos, y ninguno lleva este nombre.

Cayó primero, y Salomón lo encerró en un vaso

Los grimorios le atribuyen dos afirmaciones sobre sí mismo que casi nunca se citan, y las dos son más interesantes que la rivalidad genérica con Miguel. La primera está en la Ars Goetia y la pone en su boca: declara «haber caído el primero, y de entre los de clase más digna y sabia, que iban delante de Miguel y de los otros ángeles celestiales». No dice que sea el rival de Miguel: dice que estaba por encima de él, y que se perdió antes. La segunda es de Weyer, que en 1577 lo describe como creado inmediatamente después de Lucifer, es decir, el segundo ser de la creación. El mismo Weyer añade el episodio que la mayoría de los repertorios modernos deja fuera: Salomón encerró a Belial y a sus compañeros en un recipiente de vidrio y lo enterró, y siglos después los babilonios lo desenterraron creyendo que contenía un tesoro, lo rompieron y los soltaron. Es una historia de curiosidad castigada, hermana del arca de Pandora, y explica por qué un rey del infierno anda suelto en un manual del siglo XVI.

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También conocido como

"Beliar"

Reliquias

Simbología

🔥

Elemento

Fuego Infernal

🔢

Número

80

🎨

Color

Negro

🦁

Animales

Caballos de fuego

Sigilos:

Carro de fuegoÁngel hermosoVaso de vidrioOchenta legionesHijos de las tinieblas

Rasgos

Poderes

💔

Debilidades

🧠

Comportamiento

🛡️

Resistencias

Relaciones con otros seres

En el Atlas

Viaja por el mundo de origen de los seres y el cosmos de sus dimensiones.

Mitologías

📍 Tierra Santa
📅 Desde la era talmúdica hasta la moderna (siglos I al XX)

Tradiciones esotéricas y cabalísticas dentro del judaísmo, que abarcan la mística de la Merkavá en la era talmúdica, la Cábala zohárica del siglo XIII, la Cábala lurianica del siglo XVI, el movimiento hasídico del siglo XVIII y diversas prácticas meditativas, contemplativas y visionarias destinadas a ascender por los mundos espirituales, invocar nombres divinos y alcanzar la unión mística con lo divino mientras se desentrañan los secretos del universo creador.

Fuentes

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Pseudomonarchia Daemonum

Johann Weyer · 1577

Catálogo de sesenta y nueve demonios incluido por Johann Weyer en su obra «De praestigiis daemonum» (1577). Describe la jerarquía infernal, sus rangos y atribuciones, y es precedente directo de la Ars Goetia y de la demonología occidental posterior.

📚

Ars Goetia

Anónimo · 1650

Primera sección del Lemegeton o Llave Menor de Salomón que enumera setenta y dos demonios.

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Libro de los Jubileos

Atribuido a Moisés · siglo II a.C.

El Libro de los Jubileos, texto pseudepigráfico judío (siglo II a.C.), reescribe Génesis y Éxodo, mencionando a los Vigilantes y sus líderes, incluyendo referencias a Azazel como corruptor que enseñó idolatría y fornicación, reforzando su rol en la tradición enoquiana y justificando el Diluvio como castigo.

Rollos del Mar Muerto

Comunidad esenia · ss. III a.C. - I d.C.

Rollos de Qumrán (s. III a.C. - I d.C.), mencionan a Belial como príncipe de las tinieblas en la guerra entre luz y tinieblas.

📚

El paraíso perdido

John Milton · 1667

Epopeya de John Milton (1667) sobre la caída del hombre, que enumera a los ángeles caídos (entre ellos Dagón) convertidos en ídolos paganos.

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Testamentos de los Doce Patriarcas

Anónimo · 2nd-1st cent. BC

Escrito judío intertestamentario en el que cada uno de los doce hijos de Jacob dirige a sus descendientes un discurso de despedida. Nombra a Beliar once veces, siempre como el diablo en persona, y es una de las tres obras, junto a los Rollos del Mar Muerto y el Libro de los Jubileos, en que el sustantivo hebreo se convierte en un ser.

Preguntas frecuentes

¿Es Belial otro nombre de Satanás?

Depende del texto, y por eso conviene no dar una respuesta única. En los Testamentos de los Doce Patriarcas y en buena parte de la literatura de Qumrán, Beliar es sencillamente el diablo: el mismo cargo con otro nombre. En cambio, desde el momento en que la demonología medieval empieza a ordenar el infierno como una corte, Belial pasa a ser un cargo distinto y subordinado, y en la Ars Goetia es uno más entre setenta y dos espíritus, con su número, su sello y sus ochenta legiones. Milton hace lo mismo: allí Satán preside y Belial es un consejero que opina. La enciclopedia los trata como seres distintos porque así los trata la tradición que les dio ficha propia, pero la identificación antigua no es un error de nadie: es la etapa anterior.

¿Por qué se le asocia con la lujuria si los grimorios no la mencionan?

Porque viene de la Biblia y no de los grimorios. La escena de Jueces 19:22, donde «hombres de Belial» rodean una casa y exigen que les entreguen al huésped, es un pasaje de violencia sexual, y es el más recordado de todos los que usan la palabra. De ahí, y de que 2 Corintios lo oponga a Cristo, se va formando la idea de un espíritu que corrompe por el deseo. La Ars Goetia y Weyer, en cambio, no le atribuyen nada parecido: le dan senadurías, favor social y espíritus familiares, es decir, poder político. Merece la pena notar la diferencia, porque separa a Belial de Asmodeo, que sí es el demonio de la lujuria en el reparto de Binsfeld y en casi todo lo demás.

¿Cuántas legiones manda, ochenta o doscientas?

Ochenta, y en esto las dos fuentes que lo describen no se contradicen: Weyer en 1577 escribe que «tiene mando sobre ochenta legiones» y la Ars Goetia repite la cifra un siglo después. Doscientas es el número de otro espíritu de la misma lista, no suyo. Merece la pena tener en cuenta que estas cifras no miden nada: son un rasgo de estilo del género, que ordena a los setenta y dos espíritus dándole a cada uno un rango cortesano y un número de legiones, del mismo modo que un nobiliario da títulos y rentas. Sirven para colocar a cada demonio en la jerarquía respecto de los demás, y no para calcular ningún ejército.

¿Dónde está su sello y por qué importa?

En la Ars Goetia, y solo ahí. Cada uno de los setenta y dos espíritus lleva dibujado un sigilo que el operador debe grabar en metal y llevar encima durante la invocación, y esa lámina es la que en teoría obliga al espíritu a presentarse y a decir verdad. Importa porque marca la frontera entre las dos mitades de esta ficha: en los textos judíos antiguos Belial es una fuerza cósmica con la que nadie negocia, y en los grimorios del Renacimiento es un funcionario al que se cita con un sello, una hora y una ofrenda. El sello no es un símbolo heráldico ni un emblema que él lleve: es el instrumento del que lo llama. Los grimorios, en cambio, no le atribuyen ningún objeto propio salvo el carro de fuego en el que llega.

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Última actualización: 2 sept 2026